La patria potestad y la custodia son dos conceptos que guardan relación con los deberes de los progenitores respecto a sus hijos, y en ocasiones se tratan como sinónimos, pero no lo son. 

En este artículo vamos a ver en qué consiste cada uno y cuáles son sus diferencias.

¿Qué es la patria potestad?

La patria potestad es la institución por la que se confiere a los padres un conjunto de deberes y derechos en relación con los hijos menores de edad no emancipados, y que se debe ejercer en interés de estos, y con respeto a sus derechos y a su integridad física y mental.

En virtud de la patria potestad, los progenitores son responsables de los hijos, abarcando dicha responsabilidad los siguientes aspectos: 

  • La obligación de velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.
  • La representación y administración de sus bienes.
  • La decisión sobre su lugar de residencia habitual.

La patria potestad se define en el artículo 154 del Código Civil, y corresponde a ambos progenitores por igual, a menos que por sentencia judicial se determine lo contrario (artículo 156).

El incumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad puede provocar su privación total o parcial, aunque no es algo definitivo, ya que los tribunales pueden acordar su recuperación si cesa la causa que la motivó (artículo 170).

También, en el desarrollo de un proceso de separación, nulidad o divorcio, el juez puede determinar la privación de la patria potestad para alguno de los progenitores cuando se revele que existe alguna causa para ello (artículo 92.3).

No obstante, ambos progenitores tienen la obligación de velar por los hijos menores y procurarles sustento, vestido, habitación y educación aunque no ostenten la patria potestad (artículo 110).

Son ejemplos de decisiones que afectan a la patria potestad, y que, por tanto, deben ser tomadas de forma consensuada por ambos progenitores, el tipo de educación que se les debe dar a los hijos, decisiones de cierta trascendencia sobre su salud, formación religiosa, administración de sus bienes, etc.

¿Qué es la guarda y custodia de los hijos?

Los deberes y facultades en que se traduce la patria potestad de los progenitores llevan aparejada la guarda y custodia de los hijos, que consiste en convivir con ellos y tenerlos bajo su cuidado.

No obstante, la guarda y custodia no tiene por qué corresponder a ambos progenitores por igual, ya que, como consecuencia de un proceso de nulidad matrimonial, separación o divorcio, o de un proceso de medidas paternofiliales (en caso de padres no casados), se altera el ejercicio de la guarda y custodia a causa de la ruptura de la convivencia familiar.

La guarda y custodia, por tanto, puede ser ejercida por ambos progenitores por igual, si no hay ruptura familiar, o bien de forma exclusiva por uno de ellos o compartida por ambos de forma alternativa.

La pérdida de la guarda y custodia no implica la de la patria potestad, y el progenitor no custodio deberá seguir interviniendo en las decisiones importantes que afecten a sus hijos. En cambio, la pérdida de la patria potestad sí lleva aparejada la de la guarda y custodia.

Los deberes de guarda y custodia se traducen en la toma de decisiones del día a día sobre asuntos de menor importancia que afectan a los hijos, como llevarlos y traerlos del colegio, cuándo hacer los deberes, las horas de ir a la cama, las comidas, el aseo y vestimenta diaria, etc.

¿En qué se diferencian la patria potestad y la guarda y custodia?

Como se deduce de todo lo anterior, la guarda y custodia afecta la convivencia diaria con los hijos y a las decisiones cotidianas que se derivan de dicha convivencia, y en caso de que los progenitores estén separados, esas decisiones podrán ser tomadas sin necesidad de consensuarlas con el progenitor no custodio, ya que son de poca importancia y trascendencia.

Por el contrario, la patria potestad corresponde a ambos progenitores y afecta a temas de mayor profundidad, como la educación y formación de los hijos, la administración de sus bienes, su representación legal mientras son menores, la administración de sacramentos religiosos o la autorización para determinados tratamientos médicos. Las decisiones relativas a la patria potestad deben ser tomadas de forma consensuada.

Ambas se pueden perder por una decisión judicial basada en motivos justificados, y la ley también admite que los padres, por mutuo acuerdo, decidan que sea uno de ellos quien las ejerza cuando las circunstancias lo aconsejen.

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